Al principio era todo normal, jugábamos todos juntos, nos daba igual si otros nos criticasen porque siempre salia alguno a defender al otro pero cuando se paso a la "edad del pavo-pavito" la cosa cambió. En verdad, la cosa cambió en los demás porque yo sinceramente cambie bien poco... Antes no era necesario atosigar a los pulmones con nicotina ni tampoco todos y cada uno de los sábados maltratar al pobre hígado con dosis ingentes de alcohol. No sé, muchas veces pienso que soy rara, la persona o adolescente más rara, porque ni me gusta eso, ni me gusta saltar hasta cansarme con una canción teniendo que aguantar a más humanidad dándote empujones, de hecho, no creo que llegue a hacerlo.
Es una multitud de becerros siguiendo "normas" impuestas por la sociedad, o quizá, por alguien que empezó a hacerlas y claro, si no haces caso al resto o les sigues, te quedas solo. ¡Qué demonios! Prefiero quedarme sola y desamparada del resto que pertenecer a esa gente que prefiere malgastarse fin de semana tras fin de semana y ser la rara del mundo.





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